quarta-feira, 31 de outubro de 2012

Amantes

(Imagem: Karin Rosenthal)
 
 
 
Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.
 
 
 
Eugenio Montejo
 


2 comentários:

  1. Solo dos cuerpos que se atraen son capaces de detener el tiempo por hambre de sus propios deseos furtivos para la noche y, sobretodo.... para el amor, para guardarlo en su desnudez, en su tiesura fértil para guardarlos para ellos, únicamente para ellos,.......saludos un gusto leerte y visitarte...saludos..-.

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